“La principal motivación para iniciar un emprendimiento social tiene que estar en el propósito”

En una entrevista exclusiva, María Merola, directora ejecutiva para Argentina de Ashoka, la mayor red internacional de emprendedores sociales innovadores, asegura que las empresas y pymes pueden ser promotoras del cambio para el bien común “porque están integradas por personas que tienen el potencial de ser agentes de cambio”.

-Bill Drayton, fundador de Ashoka, dijo que “los emprendedores sociales son la fuerza correctora esencial. Son empresarios que cambian el sistema”. ¿A qué se refirió?

Los emprendedores sociales que identificamos y acompañamos en Ashoka son agentes de cambio y tienen la capacidad de tomar una problemática social y transformarla desde su raíz, haciéndolo de manera innovadora y sistémica, buscando cambiar las reglas de juego. Para ponerlo en un ejemplo bien claro, cada emprendedor social de nuestra red no busca regalar pescado, pero tampoco enseñar a pescar: busca transformar la industria de la pesca, la forma en que se pesca.

-¿Qué es lo que deben corregir?

Estos emprendedores sociales son especialistas en encontrar variedad y riqueza de recursos para lograr hacer realidad su visión de cambio social e involucrar a otros. Muchas veces, la escasez se traduce en otras cosas y aquí es donde la creatividad y la capacidad para que otros colaboren generando soluciones innovadoras se pone en juego.

-En países como la Argentina, ¿la necesidad de ese cambio se vuelve más necesario?

Especialmente en nuestra región de países del sur o en un país como la Argentina, donde no abundan los recursos, vemos mucho estas cosas. Y esto nos genera mucha esperanza en cómo las personas y los ciudadanos pueden generar cambios a partir de la colaboración y no a partir de liderazgos individuales.

-Con indicadores tan altos de pobreza y desocupación, la desigualdad es generalizada. ¿Cuál es el impacto que pueden llegar a tener los emprendedores sociales?

Primero, tenemos que entender que el contexto actual está caracterizado por el cambio constante, por la permanente innovación en la tecnología y en la forma en que nos relacionamos, y en los problemas que también enfrentamos como sociedad. Hoy el ritmo del cambio se ha acelerado de forma exponencial modificando nuestras vidas y el entorno de forma nunca antes vista. Esto es lo que caracteriza a esta nueva época post cuarta Revolución Industrial. Las nuevas tecnologías permiten incrementar la participación de todos y posibilitan que cada uno pueda generar cambios en el mundo, siendo justamente así un agente de cambio para el bien común. Gran parte de la población mundial ha aprendido a contribuir y adaptarse al cambio, y a ser miembros eficaces de equipos abiertos y en constante cambio, que es cómo se organiza esta nueva realidad. Asimismo, se ayudan de forma mutua para convertirse en mejores personas a medida que se aceleran las dinámicas de cambio, dado que eso resulta fundamental tanto para el éxito del equipo como para la felicidad personal. A esta parte de la humanidad le está yendo muy bien.

Sin embargo, hay otra gran parte de la sociedad que no posee estas habilidades generadoras de cambio necesarias para participar en la nueva realidad de hoy en día, donde todo cambia cada vez más rápido. El resultado: el mundo está cada vez más dividido por una nueva desigualdad. Nuestra investigación nos ha llevado a reconocer que cuando los emprendedores sociales establecen su liderazgo para actuar como facilitadores conscientes de otros agentes de cambios, no solo generan un mayor impacto, sino que también los ayuda a cultivar el bienestar personal y colectivo.

-Con esa premisa, ¿cómo hace Ashoka para “despertar” o ayudar a desarrollar ese liderazgo?

Apuntamos a que esta nueva visión del liderazgo se arraigue en ellos. Esto implica desarrollar y fortalecer las habilidades de autoconciencia, empatía y trabajo en equipo. Para esto, desde Ashoka buscamos desafiar una mentalidad profundamente arraigada y reformular la forma en la que los emprendedores sociales de la red ven sus roles como líderes y la forma en que trabajan con los demás.

-¿Cuántos emprendedores sociales apoyan hoy en el país? ¿Qué problemáticas abordan?

Ashoka Argentina, Uruguay y Paraguay comenzó a trabajar en el país en 1997. Hoy, acompaña a casi 100 emprendedores sociales. Ellos son parte de una red global de más de 3.600 emprendedores sociales y trabajaban todo tipo de problemáticas que categorizamos en ambiente, educación, participación ciudadana, desarrollo económico, derechos humanos y salud. Y de esos temas se desprenden muchos otros como economía y negocios; inclusión social; discapacidad; políticas públicas; consumo responsable; gestión de residuos; desarrollo rural; cambio climático; tecnología; comunicación y medios; género; vivienda; inclusión financiera; conservacionismo, entre otros.

-En Chaco o el noroeste argentino, ¿apoyan algún emprendedor social?

 Acompañamos al emprendedor Gustavo Farruggia que, como médico pediatra, busca acercar una salud de calidad a las comunidades rurales más aisladas del país. Su objetivo es instalar un cambio en el paradigma en la formación y atención tradicionales, generando una nueva dinámica entre las comunidades, las universidades y los sistemas de salud. Para ello creó la Fundación La Higuera, desde donde ofrece un modelo de atención pediátrica en territorio a partir de la conformación de equipos en los que un pediatra viaja acompañado por médicos residentes y estudiantes de medicina cubriendo las más de 20.000 hectáreas del Impenetrable.

-¿Creen que es factible que efectivamente se multipliquen los emprendimientos orientados a solucionar problemáticas sociales?

 Creemos que es factible y de hecho lo alentamos. Ashoka no selecciona iniciativas que no puedan expandirse y replicarse. Nosotros apoyamos el cambio promoviendo importantes sinergias y colaboraciones entre los emprendedores sociales que integran la Red y personas del sector social, empresarial y ciudadano. Se identifican, replican y expanden principios únicos que consiguen cambios históricos para determinados campos de acción y para el mundo en general.

-¿Son los jóvenes quienes lideran este tipo de emprendimientos? ¿Por qué?

No necesariamente, pero sí trabajamos para fomentar el espíritu emprendedor en jóvenes. De hecho, una de nuestras agendas con foco especial es la de Niñez y Juventud, donde además de trabajar la capacidad para ser agentes de cambio, también trabajamos en incentivos y el acompañamiento durante el período de crecimiento para que realmente puedan desplegar esa capacidad y hacerla un hábito para toda su vida. Tenemos muchas iniciativas para el ecosistema educativo, junto con el Ministerio de Educación y con redes de organizaciones que también impulsan reformas educativas y directamente con jóvenes de toda la región.

-¿Cómo logran la sustentabilidad económica los emprendedores sociales?

Comprendemos que las necesidades individuales de los emprendedores sociales varían dependiendo de la etapa de su trabajo. Una vez seleccionado, cada “emprendedor Ashoka” entra en un calendario personalizado de inversiones y apoyo a lo largo de su vida. Nos aseguramos de que la marca Ashoka, los compromisos que seleccionamos y facilitamos y las conexiones que creamos sean valiosos para cada emprendedor. Los invitamos a sacar el mayor provecho posible de aquellas interacciones que aumentarán las posibilidades de profundizar su impacto social. Algunos ejemplos del apoyo son: un estipendio personalizado por un máximo de tres años, de ser necesario, para que el emprendedor se dedique a tiempo completo a la promoción de la idea; oportunidades de participación personalizadas para acelerar su impacto, aumento de la visibilidad, y una comunidad global de compañeros.

-¿Qué podemos contar en términos de “negocio” que entusiasme a más jóvenes a trabajar en un emprendimiento que además de resolver problemáticas sociales pueda ser su sustento de vida?

Diría que la principal motivación para iniciar un emprendimiento social tiene que estar en el propósito: la persona que lo inicie necesita estar convencida de que puede cambiar el mundo y solucionar de raíz un problema, y aquí es donde se origina la motivación para llevar adelante su emprendimiento. Hay algo extraordinario que sucede en las personas cuando se conectan con el enorme potencial transformador que tiene cada uno de nosotros, no hay obstáculo que parezca demasiado grande una vez que sabemos que podemos ser agentes de cambio y generar un impacto positivo en el mundo.

-¿Qué pueden aprender de los emprendedores sociales quienes gestionan pymes que nacieron con un espíritu más clásico o enfocadas en la rentabilidad?

Cualquiera sea el rol que cumplamos, es importante comprender que en el mundo de hoy, todos podemos ser agentes de cambio para el bien común. La sociedad cada vez más dinámica, en cambio constante, requiere que todas las personas, y en especial líderes de empresas en cualquier nivel, puedan ser empáticos con su entorno, y creativos a la hora de buscar soluciones y alternativas que contribuyan al bien común. Hacer esto no solo es importante porque los problemas sociales y ambientales son cada vez más y más relevantes, sino porque también la supervivencia y el éxito de cualquier organización hacia el futuro depende de que sus integrantes actúen como agentes de cambio. Hay muchos ejemplos muy exitosos de empresas de todos los tamaños que comprenden esto y cambian sus modelos de negocios o sus prácticas para adaptarse al nuevo mundo. Por supuesto, no quiere decir que dejen de percibir utilidades, pero sí que pasan a pensar los nuevos negocios desde una perspectiva de bien común. Desde Ashoka acompañamos muchas veces esos cambios, y sorprende ver cómo las personas se ponen en acción cuando los negocios se alinean detrás de propósitos que van más allá de la rentabilidad. El agente de cambio que hay en cada uno de nosotros se despierta, y eso es imparable.

-¿En la organización hay emprendedores sociales que estén al frente de pymes?

En Ashoka hay algunos emprendedores sociales al frente de pymes. Es el caso de Farid Nallim y su proyecto Reciclarg, que promueve el desarrollo sustentable del sector de reciclaje de residuos electrónicos impulsando la generación de una infraestructura, prácticas empresariales y el desarrollo de una nueva conciencia social que genere un verdadero cambio en la industria y que reduzca el impacto ambiental de la tecnología.

-¿Es utópico pensar que este cambio pronto llegará a todas las empresas, de manera tal que además de ocuparse por conseguir rentabilidad todos trabajen por lograr un impacto positivo en las comunidades donde se desarrollan?

Para nada. Las empresas también pueden ser promotoras del cambio porque están integradas por personas que tienen el potencial de ser agentes de cambio. Creemos que esto se puede dar en cualquier momento y cualquier lugar, en cualquier ámbito de trabajo, seniority, contexto, etc. De hecho, estamos acompañando la formación de empresas líderes en muchos campos, en cómo generar el bien común también desde las empresas y los negocios. También estaremos trabajando fuertemente otras temáticas sobre género, planeta y clima, longevidad y tecnología y humanidad. Esto nos entusiasma muchísimo porque se trata de poner a disposición la red global, todos los conocimientos, la experiencia que tenemos al servicio de los temas que son agenda de acuerdo a la coyuntura actual.

 

María Mérola – Directora Ejecutiva de Ashoka Argentina, Uruguay y Paraguay.

María Merola es licenciada en Relaciones Internacionales (UCA) y magíster en Políticas Públicas y Gerenciamiento del Desarrollo (UNSAM-Georgetown). A sus 20 años fue parte de la creación de la Asociación Civil Mujeres 2000, que promueve el desarrollo local de barrios de bajos recursos en el Gran Buenos Aires. Fue Directora Ejecutiva de Mujeres 2000 entre 2011 y 2014, y se sumó al equipo de Ashoka en 2014, liderando iniciativas de niñez y juventud en Argentina y a nivel global. Desde septiembre de 2019 es Directora Ejecutiva de Ashoka Argentina, Uruguay y Paraguay. Nació en Uruguay y es una apasionada de sus paisajes y su gente, y por supuesto de su ecosistema de innovación. Ama la vida al aire libre, los procesos colaborativos y pasar tiempo con su hijo Pedro.

 

Fecha de publicación: 16-03-2020.-