Trabajar en calidad: un certificado para asegurar el éxito de las pymes

Aunque trabajar en calidad puede parecer ambicioso, en realidad, y si se tienen los medios, solo hay que decidirse y hacerlo porque siempre resulta positivo. Entre algunos beneficios de certificar, el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) enumera: es un elemento eficaz para la competencia leal entre empresas; permite acceder a mercados que exigen certificación; genera confianza en los consumidores; mejora la imagen de las organizaciones y de los productos y servicios ofrecidos; y asegura la eficacia y eficiencia en los procesos, entre otros.

Tal es el caso de CURAR SRL, una empresa chaqueña fundada en 1998 dedicada a brindar prestaciones relacionadas a la salud, entre ellas: internación domiciliaria; traslados de corta y larga distancia; urgencias; emergencias; vacunatorio; control de ausentismo; cobertura de áreas protegidas; y consultorios de especialistas. Actualmente la firma es manejada por Aura González Cardenas (gerente) y Mabel Fernández (directora médica), ambas pediatras. El año pasado, al cumplir 20 años de trayectoria decidieron certificar en calidad. “Fue un regalo que nos quisimos hacer y una necesidad de la empresa”, explica Aura, que además cuenta que fue “un proceso largo, pero muy fructífero”, ya que comenzaron a trabajar en 2017.

Como resultado de este trabajo, CURAR certificó las normas ISO 9001 2015. “Al trabajar en salud estos procesos de calidad son sumamente importantes, porque ya de por si tenemos una responsabilidad que excede a otro tipo de actividad, así que la concientización de todo el equipo es fundamental. Fue duro el camino porque requirió la concientización de las personas, el compromiso, el darnos cuenta de que todo tiene un proceso, que si no se genera un caos”, explican las doctoras.

Y para cerrar su relato, Mabel asegura: “Nosotros vimos grandes cambios, vimos orden, vimos cómo se elevaba el nivel, y cómo el trabajo realizado dignificaba a los empleados y a nosotras mismas porque hay un rumbo a seguir. La responsabilidad es muy grande, pero es un orgullo para nosotros haber conseguido esta certificación”.

Buenas prácticas

Otro caso de éxito es Baco, la famosa choppería resistenciana que se creó en 1976. Verónica Mazzaroli es quien está ahora al frente de esta pyme familiar, y de su deseo por mejorar llegó el trabajo en calidad al negocio. Fue así que, de la mano de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), de la cual es vicepresidente en Chaco, comenzó a capacitarse e involucrarse en este mundo.

Primero, trabajó con el Sistema Inicial de Gestión Organizacional (SIGO), una capacitación que duró un año y le enseñó a armar los procedimientos y documentarlos en protocolos escritos; trabajar en RSE; y mejorar la comunicación interna; entre otros innumerables cambios positivos. Cuando estos cambios se asentaron, llegó la hora de seguir evolucionando y así, de 2013 a 2015, realizaron el Programa Buenas Prácticas en Destinos Turísticos, que también aprobaron, consiguiendo un certificado que iguala al sector a nivel mundial.

“Trabajar en calidad es un valor agregado y es cien por ciento positivo para todos los rubros. Hay que animarse porque son programas pensados para que el empresario sepa cómo mejorar su empresa, interna y externamente”, explica Verónica.