Joven Empresario 2018: un premio a las pasiones de un joven chocolatero

Bruno Lugo Heim (33) viene de familia de empresarios, algo que en parte lo llevó a generar la empresa que hoy le significó obtener el reconocimiento como Joven Empresario de Resistencia 2018. Decimos en parte, porque hubo otro importante factor que influyó en que los Heim comenzaran a trabajar en este rubro. Bruno mismo cuenta: “Comenzamos con La Petite, hace más de diez años, porque creíamos que mi madre Yolanda, tenía una cuota pendiente, ya que es de descendencia alemana y lleva en la sangre la elaboración de cosas dulces. Además es pastelera profesional. Ella fue el motor, y es el alma mater de esto que hoy estamos llevando adelante”.

No quedan dudas de que lo que mueve a esta firma, que comenzó como una pequeña pastelería y chocolatería y hoy está instalada como uno de los bares restó más elegidos de Resistencia, es la pasión. Bruno se reconoce un apasionado y explica: “Lo hago porque le encontré a mi pasión la faceta empresarial y la transformé. Mi pasión es el chocolate, yo soy chocolatero. Así empezamos con mi madre, ella haciendo las cosas dulces y yo los chocolates. Por cuatro años hice los que vendíamos en el negocio, luego tuve que retirarme un poco, pero por ahí los continúo haciendo”.

 

El proyecto más ambiocioso

Así denomina Bruno al último negocio que inauguraron como firma. Es que en noviembre del 2018 cortaron las cintas de La Petite ubicada en el espacio de la Casa de las Culturas, frente a la Plaza 25 de Mayo. Un lugar donde la cultura y el arte chaqueño se fusionan con los sabores locales en un ambiente altamente sofisticado, que se va transformando en favorito de la ciudad.

En total la firma hoy cuenta con dos locales de venta al público que funcionan como cafeterías y restaurantes y una fábrica donde se elaboran las exquisiteces que se venden. El local de la Casa de las Culturas llevó más tiempo del que imaginaron, pero finalmente el balance es positivo. “En esta nueva etapa nos alejamos un poco de la imagen tradicional que teníamos de pastelería con cafetería y renovamos todo, mantuvimos marca, pero renovamos logo, la actitud y el espíritu sobre todo. Nos alejamos de lo que en algún momento fuimos. Apuntamos a reversionar todo y sentir orgullo por ser chaqueños”, cuenta Bruno, que además explica que parte de esta nueva propuesta incluyó pedirle al escultor Fabriciano Gómez, que cree una obra para ponerla en el jardín del negocio (no por nada la obra se titula Empuje) y al artista David Abt, también chaqueño, que realice en acero inoxidable las manijas en forma de alas que se encuentran en la puerta para ingresar al salón principal.
“Queríamos que la cultura sea el eje del lugar y derribar conceptos, que permitan que el arte esté al alcance de todos”, expresa este joven, que también agrega que el bar es el único que posee una biblioteca con obras exclusivamente chaqueñas.

 

Merecido reconocimiento

Como ya dijimos, Bruno lleva la faceta empresarial en la sangre, tanto que a los 7 años ya colaboraba con su padre en su negocio de indumentaria. “De mis padres viene el alma empresaria. Mi padre me dio muchas lecciones desde chiquito y yo las recuerdo como leyes básicas. Me enseñó de la inteligencia, del esfuerzo, de trabajar no solo con el cuerpo sino también con la mente. Me enseñó qué hacer durante las crisis, que tus clientes no son personas a las que hay que ordeñar, sino que uno tiene que crear con ellos relaciones duraderas. En definitiva, que una empresa es la proyección de uno”.

Queda claro entonces por qué este reconocimiento llega hoy a manos de este joven, que asegura: “Me toma por sorpresa, me genera mucha motivación y estímulo, tanto para mí como para todo el equipo de trabajo, porque ellos son parte y este premio es para todos. Aunque es solo el piso de donde quiero llegar, es una alegría saber que estamos por la senda apropiada, los demás me lo están diciendo a través de este premio, por eso estoy muy contento”. ¡Felicitaciones Bruno!